¿Qué es la kinesiología
de suelo pélvico?
No se trata solo de hacer ejercicios de Kegel, te lo prometo.
La kinesiología de suelo pélvico ayuda a evaluar, comprender y tratar alteraciones relacionadas con los músculos y estructuras que forman parte de la pelvis.
Al igual que cualquier otro grupo muscular del cuerpo, el suelo pélvico necesita fuerza, movilidad, coordinación y capacidad de relajación para funcionar correctamente.
Cuando algo no está funcionando como debería, pueden aparecer síntomas que muchas veces se normalizan: pérdidas de orina, urgencia para ir al baño, dolor, sensación de peso, molestias durante las relaciones sexuales o dificultades para volver a entrenar después de un embarazo.
Mi objetivo principal consiste en ayudarte a entender qué está pasando, acompañarte en el proceso y brindarte herramientas para que vuelvas a sentir confianza en tu cuerpo y en tu movimiento.

¿Te sentís identificada?
Muchas veces los síntomas relacionados con el suelo pélvico no aparecen de un día para el otro. Suelen comenzar de forma sutil y, con el tiempo, se vuelven parte de la rutina. Una pequeña pérdida de orina al estornudar, la necesidad de ubicar siempre el baño más cercano o la sensación de que el cuerpo ya no responde de la misma manera que antes son situaciones que muchas mujeres normalizan.
A medida que pasan los meses o los años, es frecuente comenzar a adaptarse a esas molestias: evitar ciertos ejercicios, modificar hábitos cotidianos o resignar actividades que antes se disfrutaban con naturalidad. Sin embargo, acostumbrarse a un síntoma no significa que sea normal ni que tengas que convivir con él para siempre.
En consulta acompaño a mujeres que atraviesan situaciones muy diversas, entre ellas:
Pérdidas de orina al toser, reír, correr o saltar.
Urgencia o aumento de la frecuencia para ir al baño.
Sensación de peso o presión en la zona pélvica.
Dolor o molestias durante las relaciones sexuales.
Preparación física para el embarazo y el parto.
Recuperación y readaptación durante el posparto.
Dificultades para retomar la actividad física con confianza.
Cambios asociados a la perimenopausia y la menopausia.
Dolor pélvico persistente y diástasis abdominal.
Cada etapa merece un
acompañamiento diferente

Embarazo y posparto
El embarazo y el nacimiento de un bebé transforman el cuerpo de muchas maneras. A veces esos cambios vienen acompañados de dudas, molestias o síntomas que parecen formar parte natural del proceso y que pocas veces se hablan con claridad.
Mi objetivo es acompañarte para que puedas comprender lo que está pasando en tu cuerpo, transitar esta etapa con mayor confianza y sentirte acompañada tanto durante el embarazo como en el proceso de recuperación después del parto.

Perimenopausia y menopausia
Los cambios hormonales pueden traer síntomas que impactan en el bienestar físico y emocional, pero eso no significa que tengas que resignarte a convivir con ellos.
Entender lo que está pasando en esta etapa y contar con acompañamiento profesional puede ayudarte a sentirte más cómoda, mantenerte activa y seguir disfrutando de las actividades que forman parte de tu vida.

Dolor pélvico y salud íntima
Hablar de dolor, incomodidad o molestias en la zona íntima no siempre resulta fácil. Muchas mujeres pasan años conviviendo con estos síntomas sin encontrar respuestas o pensando que es algo normal.
Quiero ofrecerte un espacio de escucha, respeto y acompañamiento donde podamos comprender qué está ocurriendo y trabajar juntas para mejorar tu bienestar y tu calidad de vida.

Movimiento y deporte
Muchas mujeres dejan de correr, saltar, levantar peso o hacer ciertas actividades porque sienten pérdidas de orina, presión en la pelvis o molestias que les generan inseguridad.
Moverte no debería convertirse en una preocupación. Juntas podemos evaluar qué está ocurriendo y encontrar herramientas para que vuelvas a disfrutar de la actividad física con confianza, comodidad y seguridad.
Porque no existe un único camino
Cada mujer llega con una historia, necesidades y objetivos diferentes. Por eso desarrollé distintas formas de acompañamiento para que encuentres la que mejor se adapte a vos.
El primer paso
no es hacer ejercicios
Muchas mujeres llegan a consulta convencidas de que la solución es fortalecer su suelo pélvico. Sin embargo, los síntomas no siempre están relacionados con una falta de fuerza. En algunos casos, pueden aparecer porque esta musculatura trabaja de más, tiene dificultades para relajarse o no se coordina adecuadamente con el resto del cuerpo.
Muchas mujeres llegan a consulta convencidas de que la solución es fortalecer su suelo pélvico. Sin embargo, los síntomas no siempre están relacionados con una falta de fuerza. En algunos casos, pueden aparecer porque esta musculatura trabaja de más, tiene dificultades para relajarse o no se coordina adecuadamente con el resto del cuerpo.
Por eso, antes de pensar en qué ejercicio hacer, es importante entender qué está necesitando realmente tu suelo pélvico.
Cada cuerpo tiene una historia diferente. Por eso, estoy acá para escucharte y acompañarte, a encontrar el camino que mejor se adapte a tus necesidades, y al momento de vida que estás atravesando.
Por eso, antes de pensar en qué ejercicio hacer, es importante entender qué está necesitando realmente tu suelo pélvico.
Cada cuerpo tiene una historia diferente. Por eso, estoy acá para escucharte y acompañarte, a encontrar el camino que mejor se adapte a tus necesidades, y al momento de vida que estás atravesando.
